Mamá, quiero teta (hasta cuando)

Mucho se escribe sobre los beneficios de la lactancia materna.

Yo misma estoy en grupos a favor de la misma, de la prolongada, porque me parece lo mejor para el bebé y no tan bebé.

Creo y reivindico que las mamás no tengamos que irnos a los cuartichines al lado de los baños a alimentar a nuestros niños, donde huele mal.

Creo que no deberían echar a ninguna madre de un sitio publico cuando dé de mamar.

Nadie debería dar su opinión a unos padres de un niño que lacta en público, y aún menos cuando esa opinión es de desaprobación.

El pecho es alimento, no solo es un instrumento sexual, no solo sirve para vestir modelos semi desnudas en las pancartas que adornan los autobuses a las 6 de la mañana.

El pecho se creo y está diseñado para alimentar. Pese a quién le pese.

lactancia materna.jpg

Pero voy a aportar algo nuevo al tema, algo que no te planteas cuando comienzas a dar el pecho, porque lo único que te preocupa es poderlo dar, y algunas de nosotras el mayor tiempo posible.

El tema del que hablo, es –¿cuándo y cómo lo dejamos?

Yo aún no he encontrado la manera, lo quería dar hasta los 9 meses, tiempo que consideraba necesario, llegados estos 9 meses me apeteció darle más. A los dos años lo intenté dejar pero lloraba tanto que no hubo manera. Mis familiares siempre me dicen que le voy a dar hasta que vaya a la mili (antes me reía…pero y si es verdad?)….en mi familia siempre somos de records mundiales, la exageración es el idioma de la república independiente.

Ahora mismo ya tiene 3 años, si no está malito se lo doy solo por la noche o en casa.

El pecho es muy cómodo cuando está malo, no se deshidrata y es genial saber que está bien alimentado al menos.

Hace que merezca la pena.

Pero muy de vez cuando pienso que ya es hora de dejarlo, y él no quiere. Me encuentro en una encrucijada, porque sé que si no lo deja por su cuenta él va a pasarlo muy mal. Y yo de paso también. Me da pena por otro lado porque sé que si lo quiere es porque de alguna forma lo necesita. Pero para mi ya fueron en punto hace muchos meses.

La única forma que he descubierto de dejarlo es que sea el quien lo deje. Anda circulando un libro sobre la Teta cansada para leérselo a los pequeños.

Abandonar una etapa de forma consciente siempre es duro, mucho más hablando de maternidad. Todo nos llega como por sorpresa, en un cambio cíclico y extenuante, la maternidad es la reina de los cambios continuos.

Alguna, seguro que está en mi situación, ¿qué vais a hacer? ¿cómo os lo planteáis?

¿algo más que añadir?

Vámonos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios