violencia social contra las mujeres en los autobuses de Madrid

La santa excusa…es por tu seguridad.

Esta mañana el autobús iba vacío, solo tres personas y un carrito. Yo he querido subir con otro en el que llevaba a mi hijo. He picado el billete, y el autobusero me ha dicho que no podía subir pero yo me he sentado y he colocado a mi hijo.
El autobusero se ha levantado a decirme un montón de improperios, ha sido violento conmigo, hasta que una señora le da dado la santa excusa, es por su seguridad, si tenemos un accidente, volcamos, morimos…mi hijo y el carrito iban colocados de forma más segura que en el propio sitio que se supone que es seguro, en ese sitio he visto como carritos han rotado sobre su eje al hacer una rotonda, en ese sitio que se supone que es el más seguro. Lo cierto es que la seguridad es una excusa, una excusa para que el carro y mi hijo molesten lo menos posible, porque un carro ocupa espacio. La excusa de la seguridad lo es desde el parto, desde el embarazo. La seguridad provoca inseguridad, la seguridad provoca miedo.
Que alguien te diga que tu hijo va inseguro, te provoca miedo y acatas las directrices.
Lo cierto es que no hay directrices para guardar la seguridad de mi hijo cuando el bus va lleno y un hombre se puede caer encima de el en ese sitio seguro.
Lo cierto es que la seguridad de mi hijo no importa cuando cojo un taxi en el área metropolitana de Madrid ya que no hace falta que el taxista lleve una sillita reglamentaria.
Lo cierto es que cualquiera puede gritar a una madre bajo la excusa de la seguridad.
Que levante la mano la madre a la que no le han criticado por la calle., – pobrecito, debe tener…frio, hambre, calor….- todo el mundo cree tener la respuesta, y todo el mundo se cree con el derecho de decirte lo que tienes que hacer.

Por tu seguridad, hicimos una cesárea, acto violento por excelencia al cual se llega en demasiados casos por un protocolo de violencia contra la mujer en el hospital, por parte de su familia o pareja, que no saben apoyarla en ese momento. No es algo que hagan siendo conscientes, no es una cuestión de que sean malas personas, los médicos no lo son y no creo que sean conscientes así como tampoco lo es nuestra madre cuando le pone Pocoyo durante una hora al bebe ‘para que este entretenido’. No lo es la educadora de la escuela infantil cuando sienta a pensar a un niño de año y medio porque le ha arrebatado el juguete a otro y le ha hecho llorar. No es una cuestión de que esas personas sean malas. Estas personas tienen una base. Y esa base está equivocada. Es una base de falta de respeto, de no seguir los tiempos, es una base…horrible. Es la base que pone la seguridad como excusa, es una base basada en el miedo. Es una base que somete a las madres a directrices sociales obsoletas y ya de paso a los niños.
¿Quién era el autobusero para gritarme, amenazarme? ¿Quién era para darle la vuelta a la tortilla y que yo parezca mala madre?
Lo cierto es que las madres tenemos que buscar la respuesta en nuestro interior. La experiencia se adquiere con la práctica, con el autoconocimiento y con el ímpetu de la guerrera que dio a luz y que con eso ha logrado algo igual de difícil e importante que poner un pie en la luna. Es un recorrido que no debe ser contaminado por la violencia de la falta de respeto a la mujer.
La mujer debe exigir su vuelta a la sociedad como Reina, como Guerrera, como Lider, como persona Respetada por todo el conjunto de la sociedad. Tenemos que salir del armario del miedo y no tener miedo a la insolencia que nos hará libres.

Beatriz Macho de Quevedo

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3 comentarios sobre “violencia social contra las mujeres en los autobuses de Madrid

  1. Desde el momento en que el Sr. conductor (que no autobusero) le indica que hay otro carro dentro y que no puede subir, y ella pasa de el (como si fuera la marquesa del autobús), ¿Que respeto y que educación quiere que tengan con ella?
    Mi consejo es que en vez de perder el tiempo escribiendo esa parrafada, haga más el amor con su marido y ya verá como se ve la vida con mejor humor.

  2. Lo siento, pero no comparto lo que ha publicado usted. El que usted decida no acatar los normas en vigor dice muy poco acerca de su nivel ético. Si una cosa no esta permitida, no lo haga, punto. Su comportamiento induce a pensar que es usted propensa a la exageración fácil con tal de salirse con la suya. Sobre todo me niego a admitir que los presuntos hechos que usted describe representan algún tipo de violencia hacia las mujeres. La violencia en todo caso sería por parte de usted, que no teniendo razón tira de su egoísmo y falta de ética para presentar aquí su caso.

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